Hola, no vengo a pedirte explicaciones sobre por qué te
fuiste, o por qué no me acompañaste durante más tiempo. Sólo venía a recordarte
que no me olvido de nada de todo lo que hiciste por mí, de las cosas que me
enseñaste. Recuerdo con lujo de detalle cada una de esas noches en las que me
convidabas un postre diferente cada vez y me contabas cómo fue tu juventud,
cómo creciste y cómo te fuiste adaptando a los cambios del mundo.
Hace 5 años, no tenía la conciencia suficiente como para
saber que todo termina en algún momento y que tenemos que aprovechar al máximo
aquello que queremos mientras lo tengamos. Hoy en día me arrepiento de no
haberte mencionado nunca que eras mi persona favorita en el mundo, y que lo
seguís siendo. Nunca supe cómo decirte que eras mi segundo padre, ese que no te
da la vida, ese que elegís por tus propios medios, que ocupará siempre un gran
lugar en tu corazón al igual que cuando se vaya, quedará un gran vacío.
Escuché a muchas personas decir que no necesitamos lo que
perdimos, porque el destino lo quitó de nuestra vida por alguna razón. Entonces
compruebo que en realidad no te perdí, porque aún te sigo necesitando igual que
cuando era tan sólo una niña y esperaba sentada en el patio que regreses de
trabajar, sólo para verte un rato porque te extrañaba. Imaginate que te
extrañaba sólo por no verte durante unas pocas horas, y ahora hace 5 años que
no te veo.
Sé que me estás viendo mientras escribo esto, perdón por las
lágrimas que se deslizan en mis mejillas, sé que querés que sea feliz, pero a
veces es necesario hacer un descargo de las angustias cotidianas con las que
lamentablemente aprendí a convivir, convirtiéndome en un ser casi apagado, sin
la alegría de aquella pequeña que recuerdas haber tenido entre tus brazos
durante largos ratos en los que ninguno hablaba, esa niña que apenas llegaba a
apoyar su cabeza en tu panza cuando te abrazaba, esa que ya no soy.
Nunca me cuestioné el por qué tuviste que irte, porque
pienso que una persona puede irse cuando cumplió verdaderamente con su destino,
y el tuyo era vivir una vida a pleno. No dejaste de luchar hasta el último
momento y eso demuestra en vos un espíritu de valentía que me será difícil
encontrar en otra persona.
Creo que fue esa misma noche del 7 de febrero de 2009, en la
que salí al patio en el que habituaba verte a esa hora, pero vos no estabas ahí
para mí. Fue entonces que decidí mirar al cielo, y en las estrellas encontré el
brillo de tu mirada apacible, demostrándome que estarías conmigo siempre que te
quisiera buscar en las cosas más simples. Tal vez es por eso que me reconforta
tanto mirar hacia el cielo.
Recuerdo que al principio fue un shock muy fuerte para mí el
comprender que ya no estarías ahí cada vez que quisiera hablar con vos. Durante
varias noches tuve un sueño extraño. Soñaba que nada de todo esto había pasado,
pero en tu lugar había otro hombre, no eras vos. Él no me quería, me maltrataba
y no me escuchaba cuando le hablaba. Cada vez que tuve este sueño, desperté
llorando. Hoy en día entiendo que ese sueño reflejaba mi miedo a que alguien
intente ocupar tu lugar en mi vida, algo imposible de lograr ya que fuiste para
mí muchísimo más de lo que podrías llegar a imaginar.
Tengo que confesarte que no soy la misma persona de la que
te despediste 5 años atrás. He cambiado en todo sentido. Crecí física y
psicológicamente, contra mi voluntad, pero lo hice. Hay sólo una cosa de la que
estoy completamente segura y es que, de tener la oportunidad, volvería el
tiempo atrás, a esa época en la que estabas conmigo y todo parecía más simple y
fácil.
Hay momentos en los que me considero estúpida por intentar
buscarte en las pequeñas cosas que me da la vida, porque pienso que ya no estás
conmigo, pero hasta ahora ninguno de esos intentos fue en vano. En cada palabra
escrita, en cada página leída, en cada calle recorrida, en cada estrella, en
cada lágrima, en cada canción, en todos lados un pedazo de tu alma me vigila y
me consuela.
Estoy orgullosa de haber tenido una persona tan grande en mi
vida y que aún hoy sigue estando presente a pesar de todo. Fuiste todo lo que
podía esperar de mi más grande héroe, compañero de vida y maestro. No puedo
explicar con palabras la profunda tristeza que siento en este momento, y cómo
esa sensación punzante justo en el medio de mi corazón se va haciendo cada vez
más fuerte después de cada palabra escrita, por eso decido parar de escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario