lunes, 2 de diciembre de 2013

El placer de escribir

De vez en cuando pienso que desconectarme del mundo es lo único que me ayuda a seguir viviendo. Miro el cielo, guardo silencio y me sumerjo en pensamientos fantásticos e irreales que aunque lo desee desde lo más profundo de mi ser, soy consciente de que nunca serán realidad.
Fijo la vista en un punto de esa inmensidad celeste mientras converso con el viento que siempre tiene nuevas enseñanzas para entregarme. Cuando mi mente se pierde en esos profundos pensamientos, me gusta escribir.
Decidí escribir un día en el que me sorprendí sumida en una eterna reflexión sobre la desilusión y la desesperanza en la que todo hombre está condenado a sobrevivir. Desde entonces reflejar mis pensamientos en un papel me libera completamente del pesar intenso que me provoca pensar en la injusticia, la desolación, el maltrato, el llanto, los corazones rotos y la melancolía que invaden el mundo. Muy rara vez tengo pensamientos positivos sobre el amor, la vida y el planeta.

Sólo soy alguien sensible que perdió a alguien importante que está buscando algo de paz.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Perfección y felicidad

Los parámetros de la perfección son completamente inalcanzables, sin embargo, las personas viven para intentar ser perfectas. En esa eterna carrera dejan todo, incluso su salud por lo que terminan devastados completamente luego de desistir. Los parámetros de la felicidad también son imposibles de conseguir. Para llegar al punto de felicidad plena es necesario haber cumplido todos tus deseos, pero se necesita también seguir soñando y luchando por lo que uno quiere. Estas condiciones son completamente contradictorias así que la felicidad total es imposible de lograr.

Nadie ha alcanzado la felicidad, pero yo estuve cerca cuando él estuvo a mi lado. Nada es perfecto, pero su sonrisa es muy cercana a la perfección.


martes, 26 de noviembre de 2013

Sin importar lo que digan

Porque amamos,
porque queremos,
porque somos,
porque sentimos.

Porque odiamos,
porque peleamos,
porque morimos,
porque resucitamos.

Porque cantamos,
porque reímos,
porque lloramos,
porque bailamos.

Porque abrazamos,
porque besamos,
porque empujamos,
porque golpeamos.

Porque comenzamos,
porque no terminamos,
porque confiamos,
porque sabemos.

Porque compartimos,
porque demostramos,
por todo esto
aquí estamos.

Juntos pero separados
viviendo como dos esclavos
muertos de miedo,
deseosos de estar lado a lado.

Podría seguir haciendo rimas sin sentido, para expresar sólo un sentimiento. O simplemente podría decir que ya está todo dicho y sólo callar. Pero en realidad no he dicho nada de lo que desearía aún.
Todo es mucho más complicado de lo que parece: confiar en una persona, continuar adelante a pesar de las adversidades, no escuchar comentarios ajenos pensando “¿Y ellos qué sabrán?”, amar a una persona por encima de todo el resto, cumplir promesas imposibles… No, nada es imposible.
Si todo esto es complicado por separado, todo junto es peor de lo que alguien se lo espera, y se resume en un término que para varios es la demostración de verdadero amor, o la prueba de valentía absoluta; aunque para otros sólo sea un juego o algo sin futuro: “Relación a distancia”.
Es posible encontrar muchas personas con distintas posturas con respecto a este tipo de relación. Encontrarás quien te apoyará y quien te dirá que es una tontería e intentará que desalojes esa absurda idea de tu cabeza. La primera persona es la que te ayudará y verdaderamente estará a tu lado cuando todo esté bien, pero es también la que te apoyará si nada funciona. Ella es la que te mostrará muchos caminos para llegar al “felices por siempre” con esa persona que amas. La segunda persona estará contigo sólo para intentar hacerte ver que lo que estás haciendo es una tontería y te demostrará que puedes amar a otras personas más cercanas. Intentará desalentarte totalmente sobre tu relación repitiéndote una y otra vez que ésta no va a funcionar. Si tu relación fracasa, ella estará ahí para decir “te lo dije”. Yo sé todo esto porque estoy atravesando una situación parecida.
Como lo veo yo:
Nos conocimos en el viaje de egresados, meses después comenzamos a comunicarnos a través de redes sociales. En un principio fuimos muy buenos amigos, pero ninguno de los dos se conformó sólo con eso. Nos vimos siempre que tuvimos la oportunidad de hacerlo. Él estaba muy cambiado físicamente, pero podía comprobar que su forma de ser era la misma de la que yo estaba enamorada.
Luego de cuatro meses de largas charlas, la ansiada propuesta llegó, a la que acepté con muchísimo gusto. Tres meses de relación iban cuando nos volvimos a ver, y ahí fue cuando el tiempo se detuvo en un instante preciso. Aquel hermoso momento en el que sus labios rozaron los míos con tanto cariño y tanta ternura que jamás será posible olvidarme de eso.
Desde entonces, transcurrió un largo mes, en el que nada ha cambiado.
Como lo ve quien me apoya:
Se conocieron en Carlos Paz, se enamoraron hablando por Facebook, pero eso es lo de menos. A ambos se les nota que verdaderamente se quieren cuando están juntos. Esa tarde cuando me contaron que se besaron mi alegría fue inmensa. Todo está marchando bien y espero que así siga, porque ambos se lo merecen. Voy a hacer todo lo que pueda para que puedan estar juntos.
Como lo ve quien no me apoya:

Se conocieron en el viaje de egresados, hablaron sólo cinco segundos en persona esa vez. Luego hablaron durante mucho tiempo por Facebook pero se vieron tan sólo cuatro veces. Es obvio que eso no es amor, no pueden amarse como dicen estando a distancia. Ambos necesitan conseguirse nuevas parejas y olvidarse por completo el uno del otro. La peor parte de toda esta historia es que se llegaron a besar. Será más difícil así borrar las marcas, pero cuando conozcan a la persona indicada, se olvidarán completamente.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Razones para tener un amigo hombre:

     1-     Va a estar SIEMPRE que lo necesites
2-     Guarda secretos mejor que nadie
     3-     Conocerá todo sobre vos, y nunca te juzgará
     4-     Te cuida
     5-     Te cela
     6-     Te defiende EN TODAS
     7-     Te dará una mirada completamente diferente de toda situación
     8-     SIEMPRE tiene los mejores consejos para vos
     9-     Nunca te va a traicionar
     10-  Perdona con facilidad
     11-  Te protege
     12-  Te pelea
     13-  Te muestra cómo son verdaderamente las cosas
     14-  No te critica a tus espaldas
     15-  No es hipócrita
     16-  Entenderá tus locuras
     17-  Podes confiarle TODO
     18-  Te escucha mejor que nadie
     19-  Es más divertido
     20-  Es lo mejor que la vida podría darte

A mi mejor amigo:

Hola… Probablemente no te acuerdes, yo soy esa con la que compartiste todo. Me duele saber que probablemente me hayas olvidado, pero el tiempo pasa y las personas cambian, no te culpo. Si te soy sincera yo aún no he podido olvidarte. Continuamente imagino cómo sería mi vida si tú todavía estarías conmigo, si me hablaras, si te acordaras de mí…
No puedo olvidar esas tardes que pasábamos entre amigos, bromas y risas, esas conversaciones interminables, esos momentos divertidos, esos viajes… Nunca voy a perdonarte el no haberme permitido fotografiar al menos uno de esos momentos juntos. ¿Acaso no te acuerdas cuando nos conocimos? ¿No recuerdas cómo empezó todo? Eramos tan diferentes pero a la vez tan unidos…
Nunca te culpé por haberte ido. La vida de cada uno tomó su curso y no pudimos continuar juntos por siempre, como lo prometimos alguna vez. Quizás “juntos para siempre” no signifique estar en contacto, vivir aventuras y todo eso que solíamos hacer, sino tenernos siempre presentes en nuestra memoria. Tal vez nadie lo sepa, ni siquiera tú, pero cuando te fuiste te llevaste contigo una parte de mí, que nunca podré recuperar. Fuiste todo para mí.
Aún dudo si en verdad me llegaste a querer un poco. Si es así, aún te acuerdas de mí y de todos los momentos que compartimos. Los atesoro cuidadosamente en mi memoria, porque es lo único que me queda de ti.
He intentado varias veces de borrarte por completo de mi mente, intenté deshacerme de tus obsequios y desaparecer recuerdos pero todo fue en vano. No malinterpretes esto, no es que ya no te quiera, es que siento que nunca volverás conmigo, por lo que sufro con cada recuerdo o pensamiento relacionado contigo.
También intenté muchas veces tenerte siempre presente. Saqué tus obsequios de sus escondites, revisé antiguas fotos, videos y busqué en lo más profundo de mi mente cada uno de los detalles de los momentos compartidos, pero todo acabó empapado en saladas lágrimas que caían lentamente de mis ojos.

Me duele que me hayas olvidado. Te extraño.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Confesiones de una tarde gris

No cualquiera se pone a hablar sola cuando no hay nadie en la casa. Nadie en serio, ni siquiera el perro. Soy rara, demasiado rara. Desde mis gustos musicales hasta la complejidad de mis pensamientos. Soy rara, más rara que cualquier adolescente que te diga "soy rara, bipolar, nadie me entiende". Soy demasiado rara. Nunca entendí por qué pero siempre hago esto. ¿Por qué me pongo a hablar? ¿Por qué no digo las cosas que digo cuando estoy sola cuando hablo con alguien? Hablo igual que como escribo, o escribo igual que como hablo cuando estoy sola. Hablo cuando estoy sola porque no me gusta que otras personas escuchen lo que digo cuando hablo; tal vez sea por eso que tampoco me gusta que otras personas lean lo que escribo.
Soy rara, demasiado rara. Tan rara como para ponerme a grabar las cosas que digo cuando hablo sola, sí, así de rara o más rara aún. A veces me pongo a pensar que estoy sola, pienso que no tengo amigas o que las que tengo son falsas; pienso en que tal vez llegue el día en que mi novio me deje; pienso que siento miedo, estoy insegura, no tengo confianza en mí misma. No confío en mí.
Muchas veces dije "me odio". Muchas veces me retaron por decir que me odio, pero sinceramente no me quiero. No puedo aceptar como soy. Soy como soy, no me puedo aceptar pero tampoco puedo cambiar. Osea que soy obligada a ser como soy. No me puedo aceptar pero me soporto. Si algún día decidiera cambiar sería pura y exclusivamente por mí. No voy a cambiar por ninguna persona. Si estás disconforme con la vida que llevo, te invito a que te retires de la misma, porque al fin y al cavo, sos solo otra persona. Soy así. Soy demasiado rara. No soy como yo quiero ser pero tampoco busco ser como los demás esperan que yo sea. Yo me conozco, nadie me conoce, nadie sabe ni la mitad de las cosas que pienso, siento, vivo. Soy yo y tal vez sea yo también quien se aísle voluntariamente del resto del mundo. A veces me siento sola, sí, pero yo soy la que se aísla. Yo me mantengo al margen de la mayoría de las situaciones, yo soy la que se borra de todo, la que nunca está.
Soy un error. Que yo considere que sea un error no significa que el mundo me pueda pasar por arriba, que la vida se me pase como si nada y que siendo yo, como soy, precisamente como soy en este momento en el que puedo expresar absolutamente todo mis pensamientos sin miedos. Soy gorda, fea, inútil, idiota, loca, algunas personas me consideran nerd, soy friki, otaku, gamer, soy rara pero soy yo y no me interesa lo que otros opinen. Soy yo, sólo yo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Desilusión

Hoy me desperté con ganas de escribir una historia. ¿Una historia sobre qué? Pensé en escribir sobre el desencuentro, pero no le encontré sentido, ya que la vida es un desencuentro y todos estamos condenados a vivirla. Imaginé también historias sobre el amor; con finales felices y tristes, con lagrimas y con sonrisas. Pero ¿Para qué escribir sobre el amor? Aquel que sufre por amor odiará leer cuán feliz o cuán triste es otro, aquel que es feliz en el amor deseará vivir su alegre experiencia sin saber sobre otras personas que no sea la amada y aquel que vive sin amor es incapaz de leer, porque sin amor, no existe la vida.
Decidí, después de largas horas sumida en pensamientos realistas distorsionados por mi joven imaginación voladora, escribir sobre la desilusión. No es difícil desilusionarse en un mundo cruel y corrupto como en el que estamos penados a vivir por el resto de los siglos. ¿Qué es la desilusión en realidad? ¿Quiénes son los verdaderos causantes de la desilusiones cotidianas? Yo creo que la desilusión es aquella tristeza mortal que se presenta cuando otros no cumplen con nuestras expectativas. Por lo tanto, cuando nos desilusionamos sostenemos imperturbablemente que los causantes de nuestra desilusión son todos los demás, pero no es así. Los verdaderos culpables de todas las desilusiones de cada día somos nosotros. Esperamos demasiado de las personas y a veces exigimos cosas imposibles de cumplir.

Con el tiempo he aprendido a no esperar nada de nadie. Es mejor tener una grata sorpresa que una utopía imaginaria rota por exigir demasiado a otras personas.

martes, 15 de octubre de 2013

Fantasías felices y realidades tristes

Estar sumergida en un universo paralelo, sin pensar en nada, sin preocupaciones, responsabilidades ni obligaciones. Casi como una utopía de aquello que algunos llaman "vida" y que nunca nadie entenderá en su totalidad.
Permanecer en un mundo perfecto, lleno de flores, colores, paz y armonía es una buena opción para personas completamente despreocupadas, pero en algún momento debemos volver a la realidad y es más duro volver que nunca haberse ido.
Vivir en la realidad implica todo un abanico de problemas, responsabilidades, obligaciones y necesidades que muchas veces golpean fuerte al alma. Nos sentimos débiles, insignificantes. Es imposible no ponerse a pensar en la inmensidad del universo y que en realidad nosotros somos solamente una gota en un enorme océano.
Muchas personas insisten en que no debemos acomplejarnos por problemas insignificantes o sin trascendencia cuando en África hay millones de niños muriéndose de hambre. Esas personas no entienden que aunque existen muchos problemas mayores a los nuestros, nuestro lado egoísta siempre será más fuerte. Eso no está mal, es importante pensar en nosotros mismos de vez en cuando.
La vida es complicada. Está basada en tragar llantos, simular sonrisas y seguir adelante sin mirar hacia atrás. Dejando todo de lado, sólo concentrándose en seguir caminando. Es difícil el camino por caminar, pero el caminado fue peor.
Llega un momento en la vida, en el que nos preguntamos quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. En ese momento intentamos llenar vacíos con ilusiones que, aunque sabemos que no son reales, nos convencemos de lo contrario. Cuando éstas demuestran ser lo que son, sólo una ilusión, nos destruyen de golpe, si piedad.

En conclusión, la vida está basada en elegir entre vivir en una feliz fantasía eterna y nunca despertar o poner los pies en la tierra, tragarse las lágrimas y avanzar.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¿Qué es un amigo?

¿Quiénes nos rodean en realidad? ¿Conocemos del todo a esas personas a las que llamamos "amigos"? Cada vez es difícil distinguir entre un amigo y un enemigo. ¿No es acaso un amigo quien quiere tu bien y se alegra por verte feliz y no quien te envidia e intenta acabar con tus esperanzas? ¿No decían que un amigo debe ser incondicional? ¿Cuándo se es verdaderamente "amigo" de otra persona? ¿Un amigo es aquel que te escucha, te comprende, te ayuda, te advierte y te aconseja o quien te critica, emite opiniones sin conocer razones y rompe promesas? ¿Alguien sabe en verdad qué es un amigo?  
Si un verdadero amigo es aquel que te miente, te lastima, te olvida, te critica, te falla, te busca sólo cuando te necesita y te hace sentir mal, entonces prefiero estar sola. Mi sufrimiento se basa únicamente en el contacto con otras personas y mi felicidad son un libro, un papel, un bolígrafo y un animal.
Tal vez el error soy yo. Tal vez yo puse demasiada confianza en las personas equivocadas. Tal vez, quien yo considero amigos, en verdad son sólo personas del montón con las que estoy para no estar sola. Aunque a veces es mejor estar sola. Tal vez estoy equivocada y un verdadero amigo no es como yo pienso. Si es así, prefiero estar sola. 

Lo malo del silencio

Ella:- Hola te extraño y te quiero
Él:- Hola ya no soporto esto, aún te quiero
Ella:- Siempre estas en mi mente ¿Como estás?
Él:- Bien, ¿y vos? qué pregunta, estas hermosa
Ella:- Muy bien. Daría lo que sea por estar a tu lado otra vez
Él:- Me alegro por vos. Ya no me quiere
Ella:- Me voy, adiós. Con sólo decirme que me quede estaría feliz
Él:- Adiós. No te vayas
Ella:- Me olvidó
Él:- Me olvidó
 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Tom & Molly

Solo, en un pueblo perdido entre los ecos del tiempo. En aquella llanura solitaria, se encontraba Tom.
Era la hora de la siesta, y en su pueblo, parecía una obligación dormir. Tom, como siempre, salió a pasear a esa hora, cuando nadie lo veía. El pueblo era tan pequeño que recorrerlo entero no le llevaba más de dos horas. Al terminar ese lapso de tiempo, Tom regresaba a su casa. Aunque nunca le agradó demasiado llamar la atención, ya era toda una leyenda. Algunos, que alguna vez lo vieron, describen a un chico alto y desgarbado, de unos 15 años que se la pasa mirando al piso y pateando latas.
Tom jamás se enteró de estos rumores. Él pensaba que nunca lo habían visto caminar. Hasta que un día se topó de frente con un ser que lo observaba. Era un ser hermoso y frágil que lo saludó muy cordialmente. Ella tenía el pelo castaño y sedoso, unos ojos verdes que te penetraban en el alma con sólo un ligero roce.
Su nombre era Molly. Caminaron juntos sin hablarse, sin mirarse. Hasta que ella paró, Tom la miró y Molly comenzó a reir.
  - ¡Haces una cara extraña cuando algo te sorprende! Iba a decirte que si vamos a ser amigos, por lo menos deberíamos hablarnos, ¿no crees?
Tom asintió avergonzado. Nunca había tenido amigos.
  - Entonces,-dijo Molly- cuéntame algo sobre ti.
  - Mi nombre es Tom Delson, tengo 15 años. Mi única amiga se llama Molly, es buena persona y muy simpática. Me gusta caminar y detesto ser el centro de atención.
  - Bien, ahora me toca a mi. Mi nombre es Molly Jonson, tengo 14 años. Mi mejor amigo se llama Tom, es muy lindo y tiene buen corazón. - Tom se sonrojó- Me gusta estar con mis amigos y odio los días nublados.
Ambos comenzaron a reír. Ya se hacía hora de volver a casa para Tom. Quedaron en encontrarse en la plaza a la misma hora al día siguiente.
Tom estaba feliz. Molly le había gustado desde que la vio y que le parezca lindo es un buen comienzo, aunque él quería una relación seria, habría que empezar como amigos.
Molly, en su casa, seguía pensando en su extraño encuentro con aquel chico. Era callado pero le caía bien. ¿Había hecho bien al citarlo para mañana? Era una duda que le atormentaba.
La siguiente tarde, Tom no regresó a su casa a la hora habitual sino que permaneció en la plaza junto a Molly, quien luego de contarle el conflicto que habían tenido sus padres la noche anterior, rompió a llorar. Tom la abrazaba mientras ella lloraba suplicándole que no la deje regresar a su casa.
Comenzaba a anochecer y Tom deseaba irse, pero Molly seguía llorando. En ese momento el corazón y la mente de Tom comenzaron a estar en desacuerdo: su mente deseaba volver a su casa, pero en lo más profundo de su ser, anhelaba que ese momento jamás terminara porque aunque ella estuviera llorando, para él era hermoso poderla abrazar tan fuerte como él lo deseara.
Molly interrumpió se llanto repentinamente. Había oído un sonido extraño que provenía desde detrás de un árbol. Una extraña silueta comenzó a correr desde donde miraba Molly. Ella corrió tras aquel desconocido y Tom desconcertado la persiguió.
La extraña silueta se detuvo, tomó a Molly de un brazo y la subió a una camioneta mientras ella suplicaba:
  -¡Papá! ¡Suéltame por favor! ¡Yo no he hecho nada!
Tom estaba devastado. Antes de que su padre se la llevara tan violentamente ella lo miró con sus ojos profundos en tono de disculpa. Pero a Tom le pareció ver en ellos palabras escritas con lágrimas; en aquellos ojos, había escrita una dolorosa y triste frase: "te extrañaré".
Los días eran eternos para Tom. Ya no caminaba. Se encerró en su casa y se negaba a salir. Pasado un mes, sin ninguna noticia de Molly, Tom salió a caminar con la esperanza de encontrarse con esa bella chica a la que recordaba perfectamente. Nada, eso fue todo lo que vio Tom. Pero siguió repitiendo sus caminatas durante 10 años más.
En su cumpleaños número 25, Tom recibió una carta. La leyó sorprendido porque jamás había recibido nada para su cumpleaños.
  Querido Tom:
                        Aunque la vida y las malas intenciones de un hombre perverso nos hayan separado hace tantos años, quería decirte que no te he olvidado, que te extraño con mi vida y que cuando nos conocimos sentí una gran conexión entre nosotros que, espero, siga existiendo.
                        Deseo que sepas por qué no has tenido noticias mías desde hace tanto tiempo, pero prefiero decírtelo frente a frente. He contado los días desde que nos separaron para volver a verte. Nos vemos esta tarde a la misma hora, en el mismo lugar.
                       Te amo, siempre lo hice,
                                                                      Molly
Tom leía la carta una y otra vez. No podía creer lo que estaba sucediendo. "Te amo, siempre lo hice". Esta frase alegró a Tom, y fue lo que lo alentó a ir a la plaza esa tarde.
Allí estaba ella. Era como él la recordaba pero 10 años mayor. Molly corrió a sus brazos y sollozó pidiendo perdón por tanto tiempo perdido.
Lo que había ocurrido es que su padre, luego de secuestrarla, la encerró en su casa y no le permitía tener ningún contacto con el exterior. Por las noches, cuando estaba sola, gritaba con todas sus fuerzas el nombre de Tom. Una vecina la escuchó y llamó a la policía.
Al terminar su relato comenzó a llorar jurando que lo había amado desde que lo conoció. Tom la abrazaba tan fuerte como esa tarde, hacía ya 10 años, que se habían separado.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Rescatarme de mí misma

Todo se va haciendo cada vez más difícil. Cada vez es más difícil no escuchar opiniones que hacen mal al corazón, aunque no tengo por qué escucharlas. No pedí consejos ni opiniones, quiero vivir mis propias experiencias, fallar, caer, levantarme y volver a intentarlo. La soledad enseña de a poco a ser independiente, a no necesitar que las personas sostengan tu mano, a caminar sola, sin mirar atrás. Es complicado al principio, duele. Se siente un vacío en el interior que parece imposible hacerlo desaparecer.
Cuando una persona que quiere sostener tu mano, caminar contigo, ayudarte, escucharte, entenderte y hacerte feliz llega a tu vida luego de vivir en esa situación es raro. Cuesta acostumbrarse, por lo que al principio es posible que resulte herida. Esa persona será el motivo de tu sonrisa, tu excusa para ser feliz, tu motivación para seguir adelante, quien te abrirá las puertas del futuro, te enseñará que es posible sonreír sin fingir hacerlo, que nadie es perfecto pero que tampoco nadie necesita serlo para ser feliz. Esa persona te llenará de fuerzas, te dirá que todo va a estar bien, te brindará seguridad y te mostrará otros caminos para ser feliz.
Luego de pasar años en el aislamiento de mi mente, encontrarme de pronto con una persona así fue la experiencia más innovadora, extraña y tranquilizante que he vivido. Es lindo saber que alguien te quiere, te escucha, te comprende y te ayuda. Al principio, intenté negar todo; todas las personas a las que quise me defraudaron, temía ser lastimada nuevamente. Él me demostró que nada de eso se iba a repetir, que con él podía ser yo misma y que juntos enfrentaríamos al mundo.
Después de que todos aquellos a quienes yo más quería me abandonaran, dejando en mí un vacío inmenso, es difícil, pero no imposible, encontrar nuevas personas que lo llenen de nuevo. Eso es difícil como no escuchar opiniones que hacen mal al corazón.

sábado, 10 de agosto de 2013

Esperar

Esperar una fecha, para muchos sin importancia, como un niño espera la navidad es algo extraño.
Esperar juntos, aunque separados, una fecha tan importante para ambos es, sin duda, una de los mejores sentimientos. Pero todo seria mejor si no tendriamos que esperar, si cambiaramos cada "te extraño" por un "sali afuera", si dejaramos de añorar que aquella fecha se repita, si tan sólo estuvieramos cerca.
Esperar, es lo único que podemos hacer. No tenemos otra opción más que esperar. Las cosas no se dan solas pero tampoco podemos hacer que sucedan cuando queremos.

Para estar juntos, sólo podemos esperar.

lunes, 5 de agosto de 2013

Aprender juntos

Nunca perder la esperanza, a eso me enseña cada día. Él me ha enseñado a querer a una persona más que a la propia vida. También me enseño a escribir, a desahogarme, a poder decir todo lo que siento sin guardarme nada para mi interior. Junto a él aprendí a aceptar que estar lejos es una triste realidad que los dos afrontamos pero que el reencuentro es un hermoso momento que los dos esperamos. Él es la persona que me enseña día a día que los kilómetros son sólo números, que la distancia no significa nada para dos personas que se quieren y que todo momento que pasemos juntos nos va a hacer un poco más felices. Cada recuerdo compartido está guardado en un rincón de mi memoria. Me gusta, de vez en cuando, sacarlos al sol, mirarlos uno por uno sin perderme ningún detalle, y después guardarlos otra vez, cuidadosamente, en el mismo rincón de mi memoria.

Las personas que más quiero están lejos de mí, será por eso que me alejo cada vez más de las que aún están conmigo. Me he dado cuenta que últimamente prefiero vivir en una eterna fantasía donde estamos juntos que afrontar la cruda realidad de que no lo puedo ver. Nunca voy a querer tanto a alguien como a él, nadie nunca tomará su lugar, es único y tiene una gran parte de mi corazón en su mano. Si él se va, mi mundo se derrumba. Mi felicidad depende de él y de nadie más. Es la única persona que me hace sentir tan especial, no sé si es su forma de decirlo o que estoy ciega por amor pero es el único que me hace ver claramente cómo son las cosas.

domingo, 28 de julio de 2013

Allá todo es distinto

No existe la tristeza, el dolor, la distancia, las separaciones ni las despedidas. No hay lágrimas para derramar ni razones para hacerlo. El tiempo pasa lento, las horas parecen días enteros. Nada es perfecto, pero es lo más cercano que conozco a la perfección. A veces me confunde, creo que es imposible que algo así exista. Sin embargo paso en ese lugar la mayor parte de mis horas.
Ahí estoy yo, está él y no existe la distancia. Cada momento lo pasamos juntos. No hay desamores ni desencuentros, sólo nosotros, aprendiendo de a poco qué significa amar a alguien por sobre todo lo demás. Todos los minutos juntos parecen nunca acabarse. Cada abrazo es como tocar el cielo con las manos y cada beso parece interminable.
Todo tiene un final. Abro los ojos, desconecto los auriculares y me siento en la cama. Volver a la realidad después de haber vivido tan linda fantasía cuesta, mis ojos quieren volver a cerrarse, mi mente quiero volver a volar, pero ya no hay más tiempo. Sentada, trato de aceptar que nada es como lo soñé, que en la realidad sí hay tristezas y decepción, que él no está conmigo y que la distancia es algo imposible de superar.
A veces pienso que ese es el único lugar donde una persona puede ser mínimamente feliz por un momento. Nunca me voy a explicar por qué, pero cuando regreso a la realidad siento cómo se cargan sobre mis hombros miles de penas y responsabilidades que en mi mente no existen. Pienso en él y en lo lejos que está en esta realidad oscura. Las ganas de levantarme disminuyen cada vez más cuando pienso en que empieza otro día en que no lo voy a ver.


Suena mi celular, en la pantalla aparece un mensaje escrito: “Buen día mi amor”. Sonrío y comienzo de nuevo.

Perfección y felicidad

Los parámetros de la perfección son completamente inalcanzables, sin embargo, las personas viven para intentar ser perfectas. En esa eterna carrera dejan todo, incluso su salud por lo que terminan debastados completamente luego de desistir.
Los parámetros de la felicidad también son imposibles de conseguir. Para llegar al punto de felicidad plena es necesario haber cumplido todos tus deseos, pero se necesita también seguir soñando y luchando por lo que uno quiere. Estas condiciones son completamente contradictorias así que la felicidad total es imposible de lograr.

Nadie ha alcanzado la felicidad, pero yo estuve cerca cuando él estuvo a mi lado. Nada es perfecto, pero su sonrisa es muy cercana a la perfección.

sábado, 27 de julio de 2013

Ella, él y la historia de nunca empezar.

Sin saber lo que hacía salió de su casa y enfrentó al mundo por primera vez en soledad. Caminando lento por una calle que parecía no tener fin comenzó a sentir el frío de un mundo indiferente que no conocía en su totalidad y recordó el calor del hogar al que  pertenecía y al que siempre regresaría.
La calle abarrotada de gente no la dejaba vislumbrar su camino, pero seguía caminando. Sin prisa pero sin pausa caminaba lentamente hacia un lugar conocido lleno de personas desconocidas. La obscuridad del mundo al que por primera vez se enfrentaba era abrumadora, unos pocos extraños la miraban pensativos.
Llego a su destino feliz y a salvo y comenzó a correr como nunca lo había hecho. Un lugar espacioso con gigantes objetos que lucían atemorizantes pero divertidos con niños gritando y corriendo por todos lados y padres felices contemplando a sus niños divertirse en su lugar mágico. A ella sólo le importaba un objeto, este no era un gigante todo lo contrario, era un pozo, no tan profundo que albergaba a un único niño entretenido jugando con un contenido desconocido que parecía tierra pero era mucho más blanco y suave.
El niño entretenido no notó su presencia hasta que vio unas manos hundirse en su castillo de fantasía. Él la miro enojado y ella con ojos de enamorada, no podía enojarse con esos ojos. Eran tan claros y hermosos que no le permitieron enojarse, sino que sonrió y se sonrojó. Ella sin importarle el castillo comenzó a hablarle de un futuro lejano con magia, flores y amor. Ese sentimiento que habían sentido al cruzar miradas se llamaba amor y ahora lo sabían.
De pronto una mujer alta se acercó y dirigió unas palabras al niño. Él sin despedirse ni mirar atrás se fue. El corazón de aquella niña quedo destrozado, ni una palabra, ni un beso, su amor seguía encendido como una llama ardiente pero no creía lo mismo de él. Esa fue la primera vez que le rompieron el corazón.
Pasaron los años, la niña creció sin volver a ver aquellos ojos de los que se había enamorado perdidamente en aquel mágico lugar al que seguía regresando todas las tardes al salir del colegio. Ella había soñado un futuro juntos, había imaginado un mundo perfecto al lado de aquel niño. Un mundo donde no existiría la tristeza ni la soledad, ya no habría separaciones dolorosas y tiempo sin verse. Solo serían los dos unidos y felices.
La muchacha no hablaba con nadie, evitaba a las demás chicas. Era solamente ella en su mundo de ensueño imaginando el día en que su amor volvería a sus brazos. Una tarde saliendo de su casa y volviéndose a enfrentar al mundo frio y obscuro donde ya nadie la miraba encontró un rayo de luz. Una mirada conocida que reflejaba la alegría de haberse encontrado con la suya.
Ella reconoció esa mirada en un instante, era él y no tenía ninguna duda. Se abrazaron y fueron juntos a aquel lugar donde todo había comenzado. Ella recordó sus sueños y comenzó a hablarle mientras él parecía interesado en otras jóvenes. Cuando ella finalizó su relato y noto la desatención de su amor perdido y encontrado rompió a llorar como lo había hecho todos estos años. Él la consoló pero no parecía interesado en lo que ella decía. La abrazó muy fuerte y la dejo llorando diciendo que no quería comprometerse en una relación como la que ella soñaba.
Ella lo contemplo besar y jugar con el corazón de muchas otras jóvenes, desdichadas que soñaban con un príncipe igual que ella. Pero no era él el indicado para ninguna. El gozaba con solo jugar con los corazones frágiles de sus enamoradas pretendientes. Esa fue la segunda vez que le rompieron el corazón. Así siguieron pasando los años.
Una mañana la muchacha salió enfrentándose al mundo frio e indiferente donde se perdía cada mañana para llegar a su trabajo. En su oficina había un escritorio libre que estaba a su lado pero esa mañana ese escritorio era diferente, ese escritorio estaba ocupado por alguien que, de espaldas ella no reconoció.
Al sentarse y saludarlo para darle la bienvenida a la empresa noto que su mirada era conocida. Era él, estaba segura. Él la reconoció casi al mismo tiempo. Ella trabajó indiferente, todavía afligida por su anterior abandono, mientras él buscaba volver a cruzar miradas para pedir perdón ya que en los años que pasaron él se había arrepentido de abandonarla en aquel parque donde de pequeños jugaron una tarde.
El buscaba el amor desde entonces, en la única mujer que lo encontró fue en ella que, aunque pensaba estar ofendida, lo seguía amando con todas sus fuerzas. Esa tarde se encontraron en el parque, ella accidentalmente lo miró, olvidando lo ofendida que estaba y se encontró con una mirada que suplicaba perdón. Ella lo abrazó con todas sus fuerzas y él sin previo aviso la besó.
Esa noche ella durmió fascinada por lo que había pasado, olvidando su enojo y su tristeza comenzó a recordar momentos pasados en los que ella lo amaba y lo odiaba al mismo tiempo. Su odio se había transformado verdaderamente en amor cuando esa misma tarde él la había besado.
Sin saber qué palabras pronunciar la mañana siguiente en el trabajo lo miro y el la volvió a besar. A ella se le escapo un “te amo” de entre los labios. Él se asustó porque no estaba esperando una frase tan comprometedora. No la miró en toda la mañana. Al día siguiente, él ya no estaba en el trabajo. Esa fue la tercera vez que le rompieron el corazón.
Ella envejeció imaginando como se habrá sentido su amor eterno al oír aquellas palabras. Ella, aunque ya era mucho mayor, seguía yendo al parque a ver como jugaban los niños. Una tarde se dirigía hacia allí encontró una mirada brillante que reconocería en cualquier parte, era él otra vez. Él la miró, se acercó lentamente hacia su oído y susurro un “te amo” que esta vez fue correspondido.

Juntos decidieron volver al parque donde todo había comenzado. Se sentaron en un banco cerca del arenero donde alguna vez ellos jugaron y contemplaron a una pareja de niños construyendo un castillo en la arena como alguna vez ellos lo habían hecho. Ella estaba feliz. Esa fue la primera vez que su corazón se sintió contento.

Un encuentro

Nadie me comprende, nunca nadie lo hará, yo lo amo a él y a nadie más. Todas sostienen que es feo pero ¿a quién le importa lo exterior? Yo quiero que me ame sinceramente, no que me mienta. Yo necesito que me escuche, no que me abandone.
Cuando recuerdo aquella tarde en que lo conocí mil pensamientos vienen a mí. Lo estúpida que fui en ese momento. Mi inservible forma de ser, prejuzgando a las personas por su exterior sin ver un poco más por dentro. Aún recuerdo su sonrisa amable preguntando mi nombre. En ese momento me temblaba el piso, no puedo olvidarlo. Respondí a todo cortante y seca, no entendía el motivo de mi emoción pero tampoco me moleste en buscarlo. Ahora daría lo que fuera por tenerlo tan cerca como aquella vez, pero no puedo. Él promete cosas que probablemente cumpla en un futuro lejano, pero yo necesito un presente juntos.
Estando a distancia nada es igual, ambos necesitamos estar juntos como aquella tarde. Sin hablar, sólo mirándonos fijamente el uno al otro. Recuerdo tan bien su sonrisa, esos ojos que te encierran y te obligan a desconectarte del mundo sólo para mirarlos. Esa vez no conocía todas estas cosas, no me gustaba que me hablara ni que me mirara pero por alguna extraña razón yo no podía parar de hacerlo.
Ahora me doy cuenta de que en ese momento yo era igual a todas. Miraba solo lo exterior sin ver un alma abierta ni dejar a nadie ver la mía. Me ocultaba detrás de una dura coraza que creí que nadie podría penetrar nunca. Él logro hacerlo en ese momento, yo no lo advertí pero él vio mi alma. Él me vio por dentro. Yo, compenetrada en mi frío mundo de exteriores fantásticos y almas podridas, no quise ver lo que ante mis ojos se presentaba. Ese ser de luz que irradiaba frente a mí y que yo me negaba a ver, logró ser visto mucho tiempo después, por mi nueva personalidad.
No sé cuándo cambié, tampoco sé si esos cambios están bien, lo que sé es que por haber cambiado pude ver al fin qué personas me rodeaban en ese momento. Logré ver la verdad de muchas personas, incluyéndolo. Dejé de pensar en exteriores de lujo y empecé a pensar en personas perfectamente imperfectas, con un alma pura y maravillosa.

No digo que no tenga defectos, lo que pasa es que llegue al punto en el que esos defectos ya no me importan.