viernes, 13 de septiembre de 2013

Rescatarme de mí misma

Todo se va haciendo cada vez más difícil. Cada vez es más difícil no escuchar opiniones que hacen mal al corazón, aunque no tengo por qué escucharlas. No pedí consejos ni opiniones, quiero vivir mis propias experiencias, fallar, caer, levantarme y volver a intentarlo. La soledad enseña de a poco a ser independiente, a no necesitar que las personas sostengan tu mano, a caminar sola, sin mirar atrás. Es complicado al principio, duele. Se siente un vacío en el interior que parece imposible hacerlo desaparecer.
Cuando una persona que quiere sostener tu mano, caminar contigo, ayudarte, escucharte, entenderte y hacerte feliz llega a tu vida luego de vivir en esa situación es raro. Cuesta acostumbrarse, por lo que al principio es posible que resulte herida. Esa persona será el motivo de tu sonrisa, tu excusa para ser feliz, tu motivación para seguir adelante, quien te abrirá las puertas del futuro, te enseñará que es posible sonreír sin fingir hacerlo, que nadie es perfecto pero que tampoco nadie necesita serlo para ser feliz. Esa persona te llenará de fuerzas, te dirá que todo va a estar bien, te brindará seguridad y te mostrará otros caminos para ser feliz.
Luego de pasar años en el aislamiento de mi mente, encontrarme de pronto con una persona así fue la experiencia más innovadora, extraña y tranquilizante que he vivido. Es lindo saber que alguien te quiere, te escucha, te comprende y te ayuda. Al principio, intenté negar todo; todas las personas a las que quise me defraudaron, temía ser lastimada nuevamente. Él me demostró que nada de eso se iba a repetir, que con él podía ser yo misma y que juntos enfrentaríamos al mundo.
Después de que todos aquellos a quienes yo más quería me abandonaran, dejando en mí un vacío inmenso, es difícil, pero no imposible, encontrar nuevas personas que lo llenen de nuevo. Eso es difícil como no escuchar opiniones que hacen mal al corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario