domingo, 9 de marzo de 2014

Poema de los cielos

El cielo es un lugar alejado de este mundo de seres impuros, donde los poetas refugian sus pensamientos para que no se arruinen, los niños esconden ahí sus ganas de vivir, los ancianos ven sus recuerdos cautivos en una nube, porque allí, el tiempo no existe. No es necesario crecer ni morir. Nada nace en el cielo, pero nada finaliza en él. Todo es infinitamente perfecto y bello.
El cielo del día refleja en su celeste la alegría de cada persona y cada nube es una angustia. Por eso me gustan los días despejados, porque me hace saber que es un buen día para el mundo, el Sol sigue brillando igual que siempre e ilumina rostros de personas frágiles sumergidas en un mundo de pensamientos.
Los días nublados son días tristes, el Sol no está en su lugar y nadie ilumina los rostros de la gente. Esos días las personas se desconocen entre ellas, se asustan de sí mismas y se encierran en una desconfianza hacia todo el mundo, incluyéndose.
Sin embargo, los días de lluvia, esos en los que el cielo presenta su más bello arsenal de nubes, gordas y pomposas, llenas de las angustias de las personas que habitan este mundo, son hermosos. En ellos, el cielo muestra a la gente que se cansó de sufrir y que lucha por seguir adelante a pesar de todo. Cada gota es una lágrima derramada, cada trueno es un grito de esos que nos desahogan de golpe, cada rayo es un golpe de esos recibidos por la vida cuando nos enseña a vivir. Todas esas cosas en conjunto, forman ese maravilloso espectáculo que sólo algunas pocas personas saben apreciar.
Aunque en toda mi vida, el capricho más hermoso que vi del cielo es la noche. En ella, el Sol ya no está, y la Luna, confidente de aquellos que la escuchan, deja ver en las estrellas las historias que la gente guarda en el cielo. Cada estrella puede ser una risa, un recuerdo, un beso, un abrazo, un reencuentro, una despedida, un regreso, una huida, un juego, una pelea, una idea, un pensamiento. Una estrella es aquello en lo que las personas piensan al mirar el cielo, son pequeños trozos de cada uno. Dicen que si alguna vez descubres el orden en el que deben ser ubicadas, podrás leer el poema que el Sol intenta ocultar, pero que la Luna enseña. En él puedes leer la verdad de todo. También dijeron que una persona sólo es capaz de leer este poema en su última noche bajo el cielo, para luego convertirse en parte de él y poder ser leído por otras personas.

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